p Encarnación Martínez Azabarte, Pablo Trujillo Novoa, Damián Trujillo Aguilera d Pablo Trujillo Novoag Encarnación Martínez Azabarte, Jorge Lozano, Pablo Trujillo Novoaf Claudia Serrano ed Jorge Lozano m Javier Guiñez Gahona
José Balmes debe ser el artista visual y pictórico más importante de toda la historia de Chile. Esto lo digo con la mayor cantidad posible de ignorancia que puede tener una persona acerca del arte de su propia tierra en particular y del mundo en general, sobre todo cuando hablamos del arte pictórico, soy un completo y total ignorante sobre sus movimientos y expresiones a lo largo de los años a excepción de las grandes obras que son de conocimiento popular y un par que no lo son tanto, pero que me gustan y que encuentro tienen un enorme valor personal y emocional para mi personalidad ignorante acerca de esos temas. Sin embargo, me basta ver las obras, cuadros presentes en este documental y un par de búsquedas en google para darme cuenta que no exagero demasiado cuando establezco eso, sobre todo cuando en el mismo documental nos hablan de todas las formas posibles de arte que hay en Chile, y nos enfrentamos a esto, completamente distinto a todo lo que estamos acostumbrados, y eso es algo que hay que agradecer cuando uno mira pinturas y espera algo más que circulitos, retratos, caballitos, puertos o cualquier porquería pegada a un lienzo y que se hace llamar arte. El documental es una biografía ordenada y bien caracterizada cronológicamente sobre la figura del artista pictórico español/chileno José Balmes, desde su nacimiento, partiendo por su genealogía histórica, hasta llegar al momento en el que vuelve a Chile luego de su segundo exilio, pudiéndolo ver cómo se relaciona con nuestro país en estos días, con su familia y con su historia/obra, y creo que aquí está lo primordial y que hace más interesante la obra de este maestro pintor, es que es igualable y se puede comparar de manera interesante con su historia personal, su obra es su historia, y su historia es su obra, no le da miedo representar lo que hay y hubo en su interior en ciertos momentos especiales, de los cuales tuvo muchos gracias al doble exilio que ha tenido en su vida, como dice el título del documental, uno el exilio a causa de la Guerra Civil española que lo llevó en el Winnipeg a Chile, y luego a salir de Chile nuevamente debido al golpe de estado justo en el momento más álgido de su carrera artística en Chile, cuando se encontraba como rector de la carrera de Arte en la Universidad de Chile. Este documental es correcto en el sentido de su utilidad para personas como yo, completamente ignorantes en el arte y sobre todo en la obra de José Balmes, pero pese a todo se siente como una oportunidad perdida en el plano visual. El documental se arma a partir de diversos materiales clásicos del documental biográfico, llegando a ser un poco cliché: el material de archivo (fotos de época, reproducciones de pinturas, audio, video, recortes de periódicos, etc.), el material paisajista filmado (que llevó al equipo de documental a filmar de manera precisa y bien encuadrada paisajes de Chile, España y Francia, lugares de la vida de Balmes, que en su contexto antropológico son mucho más interesantes que en su forma paisajista pura) y las entrevistas, principalmente tomando en cuanto que el objeto de la cinta, Balmes, aún está vivo y su verborréica discusión sobre elementos de su vida y de su pasado mezclando el español y el catalán resultan mareantes y fascinantes al mismo tiempo debido a la ausencia de subtítulos (principalmente por un respeto de los productores y director sobre la figura de este maestro de la pintura), así como otro tipo de entrevistas a diversos participantes (críticos, amigos, familiares, colegas, conocidos y desconocidos del mundo del arte y del mundo de la vida de Balmes). Todos estos elementos son filmados de manera muy convencional, lo cual le resta un tanto al ser un documental sobre arte y un artista tan particular en su estilo pictórico (ya es un cliché, pero creo que funciona cuando uno piensa que una película debe verse y sentirse como una pintura del artista, algo que aquí ni se intenta). Finalmente, tenemos que es un documental que salva y resulta tremendamente fascinante para personas completamente ignorantes sobre su figura y sobre su historia, pasa más allá del ámbito del reportaje televisivo y se justifica como ejercicio cinematográfico por la calidad de la historia que se está contando. Pero los expertos, mejor que pasen de largo.
Sandman #50 – Distant Mirrors: Ramadan (publicada originalmente en 1993) Ah, qué tiempos, volver a escribir una crítica de un comic, especialmente de Sandman, me lleva a tiempos más simples, más entretenidos, en los cuales no estaba metido en lo que estoy ahora: grabando en calidad profesional para ser evaluado por profesores profesionales y con estándar audiovisual. Ha pasado mucho agua bajo el puente y, mientras que Sandman sigue siendo mi comic DC favorito, he estado leyendo otros de muchas otras partes, no solamente DC, y algunas novelas gráficas que merecen atención particular. Ha pasado tanto tiempo que mientras en ese entonces era un sueño (qué concepto para hablar de Sandman) ahora vemos que el proyecto de la serie de TV basada en los comics de Sandman es una realidad que se está desarrollando en este preciso instante. De veras que le deseo lo mejor a las personas que están en ese proyecto y que sepan mantener el espíritu de Dream y Gaiman presente en la imagen, guiones y actuaciones. Pero ya que estamos hablando del pasado en contraste con el presente, pueden ver que hoy toca la crítica al número 50 de Sandman, que tiene un antetítulo interesante: Distant Mirrors. Distant Mirrors fue un arco corto de tres números, del 29 al 31, en que se contaban historias relacionadas con Dream en las cuales tenía una participación esencial (a diferencia del arco Convergence, del 38 al 40, donde en las historias aparecía Dream, pero no tenía ninguna gracia, salvo de estar por estar). Es de esperar, entonces, que este número tenga relación con el arco descrito. Pues sí, se trata principalmente de la historia de un zar que parece no encontrar satisfacción en todos los placeres (increíblemente mágicos y avanzados) que puede llegar a tener y hacer usufructo. Por eso, decide ir a uno de los lugares más recónditos de su palacio para buscar una bola de cristal en cuyo interior se encuentran una enorme cantidad de espíritus, demonios y djinnis que destruirían el mundo si fueran liberados. Con ese artefacto en su poder, sube, esta vez al lugar más alto de su palacio, desde donde grita que lanzará esta esfera si el dios del sueño, Dream, no se aparece para una conversación. Pasa un tiempo y el zar ya decidido va a lanzar el cristal, hasta que frente a él aparece la oscura figura de Dream, que decide negociar con él un trato. La protagonista de este comic es la ciudad, Baghdad, que se muestra en todo su esplendor mágico, oriental, místico e impresionante. También lo es pues forma parte importante del trato que quiere realizar el Zar con Dream. Es muy interesante el narrador de esta obra, pues resulta claro que pertenece a la religión musulmana, con diversas alusiones a Alá y a criaturas pertenecientes a su religión, creencias, así como referencias continuas al Corán. Pero lo que hace que este número en específico sea imprescindible para cualquier lector de comic, sea o no fanático de Sandman, es el arte. Todo está realizado en el estilo de pinturas arábicas de varios siglos atrás, lo mismo que con los textos, escritos en una rúbrica que sólo los árabes saben realizar de manera perfecta. Por eso y lo fascinante de su giro, es que este comic en particular se lleva...
Uno de los directores más prolíficos del cine contemporáneo es este norteamericano que hoy cumple 80 años, tanto sus trabajos como actor desde los años 50 hasta sus esfuerzos directoriales desde los 70 han sido objeto de las críticas más preciadas del medio. Ha mantenido una calidad enorme en cada una de las áreas en las que se ha visto envuelto, ya sea desde cantante hasta compositor de sus propias películas. Él sigue siendo el autor americano fundamental a la hora de ver la historia del país y de los hombres (y mujeres) que lo conforman, pasando por los mundos del Western y el Oeste, las calles de Los Angeles y el trabajo de los policías, los soldados que luchan lejos de sus casas, personas que han perdido algo muy preciado para ellos y que quieren volver a tener, ya sea el amor o un hijo; él ha sabido retratar de manera perfecta todas esas facetas del ser humano así como del americano (aunque no está restringido a ellos, como se ha podido ver últimamente). Hoy 31 de Mayo, mi intención es darle una pasada cronológica a las películas que he visto de Clint Eastwood, dando links, videos, imágenes y escritos para poder reflexionar acerca de la extensa carrera de este hombre que aún sigue trabajando, pero no sólo como director, sino también como actor, productor, escritor, compositor, cantante, etcétera. Esta entrada se irá publicando todos los años el 31 de Mayo mostrando mi avance en el visionado de su trabajo, tanto en reevaluaciones de las mismas y otros links, repitiendo todo lo que he avanzado en los años anteriores, dejando claro qué he modificado. Sin más les dejo con Clint, el Grande:
The Outlaw Josey Wales (El Fuera de la Ley, 1976, director, actor) Clint Eastwood es un rupturista, en todo sentido, y eso se puede ver tanto en su vida como en su obra, tanto de director como de actor. Su vida siempre ha estado dividida en términos personales, ya sea por sus creencias políticas (bastante confusas a veces), como filosóficas, relacionadas principalmente por su tumultuosa vida personal. Él es lo más opuesto que puede ser a los personajes que interpreta en el cine: se trata de un hombre que escapó de la guerra, que ha vivido múltiples romances paralelos, completamente abierto a las otras culturas y uno de los hombres más dulces que existen si lo llegas a conocer bien (o eso es lo que dicen); por eso es que encuentro que los papeles que realice sean tan rupturistas, sobre todo si pensamos en que él es un liberal, pero interpreta al fascismo más recalcitrante en sus personajes, ya sea a través de la imagen del racista o del "vigilante". Realiza toda clase de rupturas como director, pues el ritmo con el cual realiza sus filmes es casi vertiginoso para uno que ya está establecido en Hollywood, lanzando una o más películas al año, cosa que a muchos publicistas y a programadores de cartelera no les alegra, teniendo que lanzar las películas bastante alejadas la una de la otra, no siendo ese el estilo Eastwood de hacer las cosas. También es bastante raro que a un director se le premie tanto tan seguido, como ocurrió los años en que lanzó Million Dollar Baby y Mystic River, ambas siendo muy laureadas, como siempre son las películas de Eastwood, pero a la vez muy premiadas por la academia, cosa que rara vez pasa tan seguido. Pero si de verdad se quiere encontrar una ruptura en sus películas, no hay que mirar más allá de Josey Wales, un western hecho en una época donde los westerns ya no eran importantes, un western con un Clint Eastwood que ya había empezado su carrera como director. Una historia interesante por la cantidad de quiebres que produce con respecto a lo establecido por la industria hollywoodense, empezando por un género que no es rentable en su época, como ya se ha dicho. Pero esta ruptura no se queda solamente en el ámbito del género, o incluso en la trama de la misma, de lo cual se hablará más adelante, sino que tiene que ver con algo que remeció los estatutos mismos con los que funcionaba la industria. En un principio, la película iba a ser dirigida por Philip Kaufman, director de "La Invasión de los Ultracuerpos" en su versión de 1976 (se puede decir que dirigió esa película en vez de esta), incluso había escrito el guión de la misma, pero de un día a otro se fue del set y nunca más volvió. La producción, independiente en parte, no sabía qué hacer, tenían todos los actores, lso técnicos, decorados, listo para empezar, pero no tenían director. Como ya he dicho, en ese tiempo ya Eastwood había incursionado en la dirección, gracias a los consejos y enseñanzas de Sergio Leone. Tenía un par de buenas películas que lo avalaban como director, así que esta película se le traspasó a él, pese a que ya estaba contratado para actuar en ella. Fue tan grande el shock que produjo esto, que se creó la llamada "ley Eastwood", que dice que cuando un director no puede cumplir su tarea una vez iniciada la producción, ningún miembro de la misma puede tomar su lugar, sin importar cuál. Eso sí que fue un remezón para Hollywood, además que la película salió bastante bien pese a las críticas y todo. Pero si volvemos a la trama, podemos encontrar elementos que de verdad rompen las estructuras establecidas por el género, partiendo por la no localización del héroe, siendo este un hombre que se ha dedicado a luchar y vagabundear desde que su familia fue asesinada, por lo que no tenemos un "pueblo" establecido como ocurre en la mayoría de los westerns estadounidenses, es solamente hacia el final que el "héroe" se establece en un lugar, pero se puede sospechar que no será permanente. El otro punto que difiere es el de la identificación con el héroe, pues este desde el principio se identifica con los confederados durante la Guerra de Secesión, quienes fueron los que iniciaron la guerra al independizarse y finalmente perdieron la guerra. En fin, pese a ser todos estadounidenses, la película quiere identificarse (o tal vez no) con una figura que históricamente y audiovisualmente ha sido odiada, por haber iniciado la guerra y después por haberla perdido. Además, el personaje durante toda la película arranca de las fuerzas gubernamentales del nuevo Estados Unidos que ha ganado la guerra y que quiere enviarlo a la cárcel por haber pertenecido a una cuadrilla sureña que atacaba a la gente y soldados del norte. Sin embargo, nosotros terminamos apoyándolo, una proeza magnífica que le valió críticas positivas y la recaudación suficiente para poder hacer una secuela que no tiene nada que ver con esta película. Un comentario sobre una escena antes de terminar. Hacia el final de la película, Josey Wales, interpretado de manera magnífica por un Clint Eastwood con una actitud de "no querer más guerra", logra obtener un terreno que comparte con una serie de estereotipos sureños, formando así un paraíso terrenal en el que hacen sus propias reglas. Josey Wales encuentra posibilidades en ese lugar creado para su satisfacción, puede volver a amar, formar una familia, etcétera. Es como lo que hicieron los hombres del sur al independizarse, quisieron aislarse del resto de Estados Unidos y formar su propia vida, con sus reglas, querían vivir en paz con su propio estilo de vida. El filme logra de alguna forma "subsanar" las decisiones que alguna vez tomaron los líderes de esos pueblos, pero no los hace menos terribles, los hace comprensibles dentro de su propio mundo. Kevin B. Lee recopila críticas, miradas y varios documentos sobre esta película y sobre la obra de Clint Eastwood en un post de su blog Shooting Down Pictures. The Firearm Blog muestra una serie de fotos de las pistolas ocupadas en la película, ahora en muestra por la NRA. En The Clint Eastwood Archive, tienen una entrada para esta película, con fotos diversas y uno que otro video. A continuación la canción de inicio de la película, disponible en Youtube:
Kevin B. Lee también realizó un ensayo en video sobre esta película, con motivo de su aparición en su blog, disponible en Youtube:
El trailer para cines está disponible en Youtube:
Unforgiven (Sin Perdón, 1992, director, actor, productor) No soy un fanático de los westerns. Mi papá sí lo es, él ha visto muchos westerns, ya sea en la tele o en el cinerama, me acuerdo de sus historias de cuando fue a ver "Cómo se ganó el Oeste", "El bueno, el malo y el feo", "Mi nombre es Trinity" o "Hang 'em High". Sin duda que Clint Eastwood forma parte de su canon fílmico, aparte de la que sea su película favorita, pero es una parte importante de lo que él considera un héroe o un pistolero o un western tradicional. Tal vez es mi poca familiaridad con el género y el prototipo de héroe Eastwoodiano que "Sin Perdón" fue una película con la cual no me conecté. Es claro que la película rompe con los cánones del western de manera mucho más fuerte que en "El Fuera de la Ley", que simplemente nos hace preocupar por un personaje del cual realmente tendríamos que odiar hasta sus entrañas. Esta película rompe con la figura misma del héroe, mostrándolo como un ser ya viejo y que no puede más, un hombre que ha dejado de lado la matanza para dedicarse a sus hijos y familia, un hombre con nombre, a diferencia del personaje interpretado por el mismo Eastwood en las películas de Sergio Leone. Pero cuando este personaje sale de su retiro, dejando de lado a sus hijos bajo la tentación del dinero fácil, se ve que los héroes del western no son como los pintan, menos aún cuando están viejos. La verdadera sangre del pistolero es de un hombre que no discrimina, no importa a quién tenga que matar y no importa las características de esa persona, simplemente tiene que matar, y no es algo bonito con lo que se tiene que vivir. Se destruye la imagen del pistolero honorífico que busca hacer respetar el honor de quienes lo contratan por el de un ser que tiene que sufrir por cada muerte que provoca, ya no es como el personaje de un videojuego que mata y mata sin remordimiento. Está el personaje de Kid que es quien vendría a representar la imagen del pistolero joven, que tiene cierta experiencia y que quiere hacerse de un nombre, pero que realmente es un cobarde y que puede llegar a prometer no volver a matar nunca más si es necesario, con el fin de poder sacar esa culpa de su cabeza, lo cual no logrará. Es en el personaje de Munny (Eastwood) donde vemos a un pistolero que ha querido hacer lo mismo, escapar de las muertes que ha provocado, pero que siente su sangre hervir y que tiene la necesidad de matar a toda persona que se cruza en su camino, a fin de demostrar que por lo que él lucha es "lo justo". Tal vez sea eso lo que me haya molestado, no lo sé. Tal vez de un tiempo a esta parte tenga que cambiar esta entrada sobre sus películas cuando haya visto los westerns necesarios para poder entender cuál es la mentalidad del héroe Eastwood y del héroe western en general. Hasta entonces, no tengo mucho más que decir. El sitio International Psychoanalisis tiene un artículo que usa la película como ejemplo de los casos de identificación con la muerte. El guión completo de la película, disponible para leer aquí. En el Clint Eastwood Archive tienen una página dedicada a esta película, con fotos y otros links. El crítico de cine más famoso de Estados Unidos, Roger Ebert, tiene a esta película como una de sus Great Movies. Trailer de la película para cines en HD, disponible en youtube: