jueves, 26 de julio de 2012

100 Días de Terror - Nº3: The Toxic Avenger (1984)


El Verdadero Culto, por Jaime Grijalba.
Llegué tarde a la fiesta. Así es como puedo clasificar la mayor parte de mis aventuras viendo películas producidas por esa genial compañía llamada Troma. No me crié cuando joven viéndolas, entonces ya no puedo ser aquel ser humano que siempre verá al cine como algo simple y que todos pueden hacer (pienso eso aún, pero que siento que es mucho más complicado de lo que la mayoría de las personas piensan), y no creceré para amar todas las películas de Troma, sino que solamente las realmente buenas y bien hechas, como es el caso de esta primera entrega de la legendaria serie de cintas sobre el superhéroe americano más radioactivo de todos los tiempos: Toxie, el Vengador Tóxico. Porque sí, es una buena película, es competente, es divertida, es sangrienta y es audaz para los tiempos que corrían, aquí es cuando podemos decir que realmente se hizo oro a partir de carbón, se creó una obra que supera todas las expectativas y que se mantiene hasta nuestros días como una figura y una serie que entrega dinero a sus creadores: Lloyd Kaufman y Michael Herz.
Pese a no criarme con Troma como muchos estadounidenses y chilenos, debido a mi tardío interés en el cine, y aún más tardío afán por las películas de terror, y el aún posterior descubrimiento de las cintas Troma... aún puedo disfrutar la diversión enorme que entrega esta primera película de la serie. Primero, porque es una historia de origen, que nos muestra cómo nace este superhéroe poco convencional: gracias a un barril de material nuclear, al cual cae nuestro nerd protagonista debido a una broma hecha por los fortachones del gimnasio para el cual trabaja (en esos tiempos todavía estaban estereotipados los roles de nerd y fortachón en una lucha eterna, mientras que ahora los bullies son figuras risibles y también dignas del cliché, pero no con la eterna personificación de ser el fuerte que va a los gimnasios). Nuestro mutante tóxico empieza inmediatamente a deformarse y encontrarse despojado de todo lo que era suyo: su familia, su trabajo, todo... hasta que encuentra el mal en las calles de Nueva York, y es entonces donde decide lucharlo para poder vengarse y hacer que su caso no vuelva a repetirse.
Todo es genial, porque al ser un superhéroe con una moralidad ambigua, es decir, está lleno de rabia a causa de lo que le han hecho los fortachones, cuando se decide a luchar contra los delincuentes, simplemente se dedica a descuartizarlos en pedacitos con sus propios brazos, gracias a la nueva fuerza mutante que le han dado los desechos tóxicos, dando lugar a secuencias espectaculares, siendo la más cruenta y genial la que ocurre en un Diner que es asaltado y el cual es salvado por Toxie, quien saca brazos y destroza cabezas con rápidos movimientos, pudiendo salvar a una linda ciega que estaba siendo atormentada y a punto de ser violada por los maleantes. Es aquí de donde sale la fuente del humor, de la relación que nace entre Toxie y la ciega, ya que como no puede ver, da lugar a chistes buenos y malos sobre su situación, siendo ya un clásico la forma en que tienen sexo y ella grita que puede ver, simplemente irresistible la risa que brota dentro tuyo en esos momentos.
Claro que llegamos a la parte mala o no tan genial de la película, que es cuando decide tomar venganza de los fortachones que le hicieron esto... no sé, la película no es tan interesante, y cuando es cierto que toda la película hemos esperado ese momento en el cual el "Vengador Tóxico" decide vengarse, todo resulta pueril y poco satisfactorio, pues sentimos que al menos habría aprendido algo de todo el asunto y que la ley está por sobre todo y que ellos realmente no cometieron ningún crimen, salvo el de ser unos pesados que hicieron mutar a un pobre nerd... pero bueno, más razón para que mostremos a niños ricos siendo despedazados y destrozados por las manos fuertes de nuestro gran héroe americano. Sangre y tripas por doquier, este es el culto hecho película, el inicio del éxito de una compañía productora y de todo un estilo propio que habría de revolucionar nuestros estómagos y convenciones. Troma en estado puro.
8/10