lunes, 13 de agosto de 2012

100 Días de Terror - Nº21: Asylum (1972)

Esta es la primera de mis críticas a las películas de terror y otros géneros producida por la compañía británica Amicus, que contaría con la participación de directores y actores más conocidos en la productora Hammer, llegando a competir mano a mano por su audiencia inglesa y por la americana al dar el salto al océano. Veamos cómo nos va.

Cuentos de Robert Bloch, por Jaime Grijalba.
Dirigida por Roy Ward Baker, uno de los directores británicos más curiosos por la variedad de su obra en televisión y cine, además de su preocupación a la hora de dirigir una serie de películas de terror para la Hammer y Amicus hacia el final de su camino. Es peculiar la enorme cantidad de películas que ha hecho (pero no tanto su calidad) teniendo a su haber una película de la saga de Drácula de la Hammer, una de las primeras cintas sobre el hundimiento del Titanic y varias cintas de terror de antología, en la cual se cuentan varias historias (y al contrario de la tendencia actual, todas estas son dirigidas por una sola persona y no son una reunión de cortometrajes distintos en tono y calidad). En este caso específico, tenemos una película de antología de terror, donde tenemos un marco general: un doctor nuevo que llega a un loquero/manicomio y empieza a enterarse de las diversas historias de las personas internadas en ese lugar. Todas estas historias están basadas en cuentos de Robert Bloch, el escritor de la novela que se adaptó en la famosísima "Psycho" (1960), y que en este caso son adaptados por él mismo en un guión que a veces da la nota, pero muchas veces no. Dedicaré algo así como un párrafo para cada historia, así que vamos.
Luego de toda la introducción en la que se nos explica que este doctor llega a reemplazar a un viejo profesor/doctor/psicólogo que ha desaparecido misteriosamente o creen que está loco, tenemos nuestra primera historia y de verdad no se pudo haber empezado de peor manera. Tenemos una historia sobre una tipa que decide asesinar y luego descuartizar a la esposa de su amante para que finalmente estén juntos, claro que el problema es que la asesinada estudiaba vudú, por lo que sus partes descuartizadas lentamente empiezan a reanimarse y atacar tanto a su asesina como a su esposo porque... es lo que tenía que hacer. Aunque tiene momentos de terror real, muchos de los otros momentos, efectos especiales, la manera en que está filmado le da un tono barato, como de filme directo a video de los años 80, y eso nunca es una buena forma de tratar a tu película cuando es criticada. Un mal comienzo.
Luego conocemos al siguiente loco, y con esto contamos la mejor historia de la película, una con tonos diabólicos, mágicos y con grandes actuaciones. Primero tenemos la historia de un sastre que ha sido llevado a la ruina, pero recibe un trabajo especial que normalmente no aceptaría, el de hacer un traje a medida con tela que le pasan (la persona que le pasa la tela es el magnífico Peter Cushing), el traje es realizado con celeridad y mucho profesionalismo, dando a conocer que al seguir las instrucciones ha creado un traje mágico con enormes capacidades de animar todo objeto inanimado o muerto. Es entonces cuando conocemos el verdadero y diabólico plan tras ese objeto de magia eterna, el cual es explicado e interpretado por Cushing de una manera particular, pese a que no aparece mucho, su presencia se nota y su final es impresionante, aunque sea un tanto ridículo. Sin lugar a dudas, la mejor de todas.
Luego tenemos otra historia aburrida, sencillamente la peor de las que veremos, principalmente porque parece la mayor parte del tiempo como una teleserie venezolana de la peor calidad, con actuaciones malas y lugares que son poco interesantes por lo débil de su arte. Tenemos acá una clásica historia de paranoia y de narradores poco confiables, que cuenta con la presencia de una mujer que vuelve del manicomio, su esposo y su enfermera, los cuales lograrán que la mujer vuelva a vivir las razones que la mantuvieron encerrada en primer lugar. Todo es débil y lento acá, este es el corto que manda a toda la película a pique y se vuelve impresionantemente aburrida e interminable, pese a durar poco más de una hora.
Los segmentos finales ocurren dentro del manicomio y siguen la historia sobre el doctor desaparecido, sus experimentos con los pacientes y trata, de una manera muy muy poco efectiva, de traer todas las historias a un lugar común y un punto muerto, pero que resulta muy interesante por la locura impuesta y la ridiculez de todo el asunto. Finalmente nos quedamos con una película que tiene dos segmentos muy buenos, una historia circundante poderosa (o al menos que te atrapa) y dos cortos muy malos como para ser puestos junto a todo este material de calidad (aunque el primero, debo admitir, tiene su encanto estúpido que puedo volver a mirar con cierto cariño). El resto, puede quemarse.
6/10