miércoles, 8 de agosto de 2012

100 Días de Terror - Nº16: Deddobôru (2011)

Esta es mi primera crítica a las películas de la nueva productora, rama de Nikkatsu, Sushi Typhoon, que se dedica a realizar alocadas películas japonesas ultra violentas o simplemente de la clase que ya no muchos se atreven a hacer.
Beisbol para asesinos, por Jaime Grijalba.
La película que revisamos hoy,Dead Ball es una de las últimas lanzadas por el sello japonés de horror extremo gore denominado "Sushi Typhoon". De todas las que ha publicado este sello, esta sin dudas debe ser la más divertida, y aunque no se acerca explícitamente a la comedia como lo hacen otras del mismo grupo productor, sí resulta diez veces más graciosa por los elementos de su construcción, en los cuales se cuenta el sistema distópico de justicia presentado en un Japón ultra futurista, la idea del beisbol como espacio en el cual pueden ocurrir accidentes horribles y sangrientos, así como finalmente, la posibilidad de que todos nuestros cuerpos estén tan llenos de sangre, que apenas perdamos un sólo dedo, litros y litros de sangre vendrán a nuestro encuentro.
La película parte con una escena familiar, un recuerdo distante de nuestro protagonista, uno de su infancia querida, en la cual asesina a su padre debido al enorme poder con el cual lanza la bola de beisbol, desde ese entonces que está traumado sobre ese deporte y decide no jugarlo nunca más. Esto es hasta que es obligado, gracias a un nuevo programa del sistema judicial japonés, que permite que se le de la libertad a los prisioneros si ganan un juego de beisbol... pero ese juego no es beisbol normal, sino que es DEADBALL!!!! Un juego asesino que implica el uso de implementos y la posibilidad de asesinar a los jugadores del otro equipo con el fin de que estos no ganen. Obviamente, nuestro equipo de presos es puesto contra un equipo de asesinas sexys profesionales (que dan el tono fan service a la película que tanto necesita para no terminar aburriendo con tanta violencia) que no dudan tres segundos en mandar una bola a la velocidad de la luz para volarle la cara al contrincante.
De alguna manera, recuerda al último partido de la hongkonesa "Shaolin Soccer" (2001), en su clave asesina/Slasher, en la cual los miembros del equipo son despachados uno a uno por los poderosos maestros shaolin del equipo contrario. Pero claro, cuando en la película de Hong Kong esto sucede al final, después de que nos preocupamos, conocemos y nos importa el destino de todos ellos... en la cinta japonesa el director nos pone en medio de un mundo en el cual el DEADBALL es legal y existe, y el equipo apenas llegamos a conocerlo antes de empezar a ser penosamente despachado por bolas asesinas o con púas especiales. El director, Yudai Yamaguchi, ya tiene cierta experiencia haciendo películas de terror/humor con elementos de beisbol, parece ser una obsesión de él, o esta película bien podría ser un remake con mayor presupuesto y más humor de su anterior cinta "Battlefield Baseball" (2003), que ya contaba con elementos de ridículo y efectos especiales muy baratos, los cuales son mejorados en su mayor parte en esta producción.
Con enormes escenas que solamente funcionan para reirse, momentos de efectos especiales digitales francamente malos, mezclado todo con un mensaje de la familia que se mantiene unida jamás será vencida y todo el asunto, y pese a tener sangre a montones, tiene momentos emotivos muy poderosos. También es una farsa con chistes buenos y chistes muy malos, pero por ejemplo, todo el asunto de que los dueños de la cárcel y quienes supervizan el juego sean seudo nazis resulta muy gracioso, así como las animadoras del encuentro, que son dos idol japonesas de cierta fama y que tienen una muerte justa por la frialdad con la cual relatan la muerte de los presos. Pero como algunos saben, el humor japonés a veces se pasa de la raya y con eso vienen los chistes malos o simplemente incomprensibles para el visionado occidental. Pero la película está muy bien y es divertida.
8/10