jueves, 9 de agosto de 2012

100 Días de Terror: Nº17: Nihon bundan: Heru doraibâ (2010)

Zombis Japoneses, por Jaime Grijalba.
Hay una curiosidad en el cine de terror japonés, y es que pese a que existen varios ejemplos de películas de este tipo, hay pocas en las cuales los zombies toman el sitio principal, en comparación con los monstruos gigantes o los fantasmas, que vendrían a ser como los zombies de acá, pues en cintas como "Ju-On" (2000) la maldición de un fantasma se pasa a la siguiente persona, que también se transformará en un fantasma que atormentará a las personas y transmitirá la maldición. En el mismo sentido y de una forma similar funciona la maldición del VHS de "Ringu" (1998), pasando de persona a persona o si no mueres, en eso es claro que el sentido de la enfermedad de la muerte que se dispersa es familiar en la cultura japonesa, pero no en la forma de los clásicos zombies que han plagado la pantalla de todo el resto de las filmografías no asiáticas (salvo contadas excepciones).
Esta película da una respuesta lógica pero no muy entendible en medio de una película gore al extremo que resulta entretenida por su primera hora, pero cuando nos damos cuenta que aún le quedan 45 minutos de película, dejamos de prestar atención, ya insensibilizados por la violencia y la sangre, pese a que podemos disfrutar de nuestra protagonista aunque sea un rato más para disfrutar y ser felices. La explicación que da Helldriver a sus zombies es simple: son efecto de una bomba nuclear-biológica que hace que los zombies tengan una especie de antenas en sus cabezas que es lo que les da la vida (aquí hay que cortarles las antenas en vez de la cabeza, porque aún así siguen vivos). Entonces, podría llegar a entender que para los que vieron las películas de zombies en Japón, vieron en esos seres medio muertos los rostros de los heridos y muertos por la bomba nuclear, es por eso que tiene que venir directores insensibles o que pretenden decir algo importante para que tengamos zombies en nuestro cine japonés de preferencia.
Aparte de esa explicación y de la creación completa de un Japón post-apocalíptico tras la explosión y contagio de los zombies por esta arma nuclear-biológica, no hay mucho más que escena tras escena de descuartizamiento, misiones para rescatar personas, más descuartizamientos, excelentes efectos especiales (de la mano del director, a esta altura un maestro del género J-Xploitation gore, Yoshihiro Nishimura, creador de la seminal "Tokyo Gore Police" (2008), que de alguna manera inició e inspiró esta marca Sushi Typhoon). Lo mejor de la película es Eihi Shiina, la actriz protagonista, la cual saltaría a la atención de todos nosotros por la película "Audition" (1999) donde hace el papel de la chica terrorífica que nos puso a todos el pelo de punta.
La recomiendo sólo a los fanáticos de la sangre, del director, de la actriz, de Sushi Typhoon o del horror más asqueroso que pueden pensar. También puede ser de interés para quienes quieren ver una historia japonesa de zombies, así que ahí tienen una situación en la que casi todos pueden ver esta película, por muy difícil que sea pasar de la primera hora, creo que hay ciertos momentos impagables que son lo suficientemente destacables como para que se pueda ver entera sin lamentarse al final.
7/10