domingo, 19 de agosto de 2012

100 Días de Terror - Nº27: Phantasm (1979)

Culto oculto, por Jaime Grijalba.
Aquí hay un caso claro de una saga que se ha mantenido con un culto y fama algo escondida a lo largo de los años. 4 películas forman parte de la saga Phantasm, todas dirigidas y pensadas desde un principio por el director norteamericano/libanés Don Coscarelli. He tenido la suerte y cierto agrado de ver la primera y la segunda parte, lo suficientemente interesantes como para darme las suficientes ganas para seguir viendo la tercera y cuarta (final) parte de esta saga que tiene varios elementos clásicos que se repiten además de una originalidad propia que la llena de escenas, personajes y diálogos que la vuelven una saga de culto, sobretodo por su complicada y estudiada mitología.
Tenemos ante nosotros una historia de un descubrimiento casual y una teoría espeluznante, ¿qué es lo que pasa con los muertos realmente cuando son llevados a cremación en el mortuorio que queda cerca de tu casa? Con tintes de fantasía infantil, esta película es tremendamente sangrienta y violenta en su resolución, pese a la mayoría de los elementos de fantasía y de perspectiva infantil que tiene. Es como el peor cuento de terror que te puedas imaginar, uno que si te contaran cuando niño, no podrías dormir, porque en cualquier momento esperas que venga el Hombre Alto a llevarte a su dimensión desconocida de dolor y muerte, a la cual te acercarás y verás tu fin antes de poder gritar de horror para despertar de tu pesadilla. Creo que esa mezcla es lo que hace que esta película sea tan memorable para tanta gente, esa mezcla de leyenda urbana, cuento de hadas, cuento de terror contado en un campamento y lo más alto/bajo de la explotación violenta y sangrienta de esos años.
Angus Scrimm se convirtió en un actor ícono desde el primer momento en que empezó a interpretar a la extraña figura del Hombre Alto, que llena las pesadillas de nuestro joven protagonista y que parece ser quien está a cargo de todos las deposiciones de los cadáveres y de enviarlos a ese otro universo donde pequeños seres como jawas pululan y tratan de apoderarse de nuestro mundo. También parece ser el maestro de las ya clásicas bolas de metal con puntas que se insertan en el cerebro de las personas y lo licuifican rápidamente, dándonos el mejor espectáculo gore sangriento de todos los tiempos. Es una cinta de bajo presupuesto y es increible la forma en que logra todos sus momentos genuinamente asustadizos. Una belleza que hay que mirar, pero que sólo algunos saben apreciar completamente, tal vez a mí aún me falte.
8/10