sábado, 18 de agosto de 2012

100 Días de Terror - Nº26: The Evictors (1979)

Basado en una historia aburrida, por Jaime Grijalba.
La película parte de manera prometedora y a la vez decepcionante. Vemos una pieza histórica, algo directo de los años 20-30, un grupo de policías y una víctima se dirige a una casa alejada del pueblo, rodeada de árboles y pantanos, donde se esconden dos criminales que, de acuerdo a sus propias palabras, ya han matado a tres personas. Un tiroteo sucede y es impresionante, pero el problema que se muestra acá es uno que se repite a lo largo de la película, todo parece estar hecho a medias, como si no se hubiera tenido la visión para grabar lo suficiente, si de verdad el guión era así de flojo o qué sé yo, el problema principal es que no suena a estilo particular, sino que a flojera o incompetencia. Primero, tenemos que este recuento del pasado está hecho en el peor sepia, uno decolorado a tal nivel que no se nota el contraste entre los elementos y se siente cliché como elemento del pasado, pues bien podría haberse jugado más por elementos de arte que por el ya mundialmente usado apagado de los colores. Segundo, el tiroteo termina bruscamente y sin un final preciso, simplemente saltamos directamente al presente, donde una nueva pareja viene a ocupar la misma casa que fue tiroteada en el inicio de la película, wow, me pregunto si irá a pasar algo malo.
Sin evidencia de algún objeto supernatural, de alguna maldición o de siquiera la muerte de los dos criminales en escena nos hace pensar que esta pareja pueda llegar a correr peligro, y al menos la banda sonora alegre nos dice exactamente eso por los primeros quince minutos, nada puede salir mal y ya nos aburrimos de la película. Sin embargo, hay otro elemento que nos llena de esperanza y que finalmente nos llena de pesar por la falta de aprovechamiento por parte de nuestro director: la presencia de Jessica Harper en el papel principal de la esposa en la pareja nueva que viene a ocupar el lugar del hogar. Luego de su estupenda interpretación como la bailarina atormentada Suzy Bannon en "Suspiria" (1977), esta interpretación dos años posterior se siente como avejentada y no de una buena manera, mientras que en "Suspiria" (1977) hacía de una excelente adolescente asustada, ahora nos hace de la mujer casada ya avanzada en la década de los 30 de una manera cansada y sin ánimo, y sin decir que completamente aburrida y desprovista de cualquier fuerza que la haga avanzar o que nos haga interesante a su personaje, menos algún conflicto que haga que nos importe, cero.
¿Saben qué es lo peor de todo? No me he dado cuenta hasta que he empezado a leer un poco de la película que se trata de una pieza de época, ambientada en los años 40. He aquí una gran falta de parte del director y sus encargados, que se ven simplemente impedidos de hacer vivir una época tan interesante como los años 40. Eso me deja aún más perplejo respecto a la naturaleza física de los recuerdos/flashbacks, filmados en ese sepia horrible del cual les hablé, y que se repite a medida que nuestra protagonista se va enterando de los horribles hechos ocurridos en esa casa a lo largo de los años. Principalmente creo que el sepia es una pésima decisión porque da la idea de que lo mostrado ocurrió hace muchos, muchos años, y aunque no da la sensación de ser un filme antiguo, sí esa era la intención, y simplemente no funciona sin importar cuanto se trate. Claro, ahora que lo pienso, siempre me pregunté dónde estaban los televisores y por qué todos usaban autos tan viejos, o porqué la esposa se quedaba sola en su casa todo el día, pero de nuevo, no hay mucha diferencia entre el mundo del recuerdo y el "presente" en el cual ocurre la historia de esta nueva pareja, lo cual mata aún más el propósito de los flashbacks en otro color o decoloración.
Lentamente (muy lentamente) empiezan a revelarse los antiguos crímenes de esta casa y cómo la muerte de los previos inquilinos no es lo que parece y todo lo que ya nos esperamos en una película en la cual hay giros tan imposibles que pareciera que nos estuvieran tratar de meter un resorte por la boca. Aunque reconozco que hay ciertas escenas memorables, como el tiroteo, o actuaciones que sobresalen, todo parece quedar a mitad de camino, cuando esta película pudo haber sido una obra muy muy interesante, poniéndole un verdadero interés a terminar todo lo que está hecho a la mitad. No hay set pieces importantes, la banda sonora la mitad del tiempo no nos informa nada (y la otra mitad nos está informando lo mismo que estamos viendo), esta es una de esas clásicas películas que merecen la mitad.
5/10