sábado, 21 de abril de 2012

Cine Chileno del 2012 #4: El eco de las canciones (2010)


(Chile 2010 71m) Cine Arte Alameda

p Leonora González d Antonia Rossi g Antonia Rossi, Roberto Contador f Pedro Micelli, Antonia Rossi ed Roberto Contador, Antonia Rossi m Roberto Contador, Jorge Cortés, Francisco Flores

He estado criticando todas las películas chilenas que han salido a cines durante el 2012, ya sean los grandes éxitos de la crítica, como las grandes esperadas, las modestas cintas, las coproducciones internacionales, y también las rezagadas de años pasados (como la de la crítica que tenemos hoy, que ha pasado por festivales desde el 2010), pero lo que más me interesa es acercarme no a las películas de las cuales todos hablan en la calle, en las redes sociales, con los amigos o las que han conseguido grandes e importantes distribuciones, sino que a esas cintas pequeñas, generalmente documentales y principalmente de muy bajo presupuesto, y que se dan en una o máximo dos salas en todo el país. Películas que no muchas personas ven, y que si me gustan, podrían llegar a más personas con una crítica... o tal vez no, pero si tan sólo una persona tomara la decisión de ir y verla a causa de lo que escribo, creo que agradeceré ello, pues algún día necesitaré lo mismo, que vean lo que hago, y una recomendación puede hacer la diferencia.
Me alegra, por eso, decir que esta película que ahora está sólo en el Cine Arte Alameda en un estreno exclusivo, es la mejor película chilena del 2012 hasta ahora, no voy a decir del año, porque este no ha acabado, pero es la que se siente más genuina y cercana al cine verdadero y puro de las emociones proporcionadas directamente por las imágenes y no por los personajes, además de acercarse demasiado a una clase de cine que encuentro muy interesante y cercano a mis sensibilidades artísticas. Hablamos de un documental que se acerca mucho a un trabajo de la memoria, el montaje y sobre todo del found footage, un modo de realizar cine que me fascina y al cual espero algún día dedicarme completamente. Mezcla tanto material grabado en el presente como material de archivo de noticias de Chile durante los 70-80, así como video clandestino tomado en Chile durante las protestas o en las calles, material grabado personal en 8mm o material similar, y cintas de animación de carácter completamente indistinguible. La directora y los montajistas logran darle una unidad semi-coherente a toda esa enorme cantidad de material para dar a conocer no un mensaje sino una experiencia sensorial y mental.
La historia de la directora es la historia de muchas personas que nacieron en los inicios o los finales del período de la Unidad Popular en Chile, que tuvieron su crianza y mayor cantidad de memorias no sobre nuestro país, sino sobre un lugar del extranjero, ya que sus padres habían sido exiliados, y con ese exilio parte la película y parte el viaje de nuestro personaje, un viaje interior que trata de comprender muchas cosas y a la vez sin mucha conclusión definitiva salvo la de los hechos que sí pasaron, dejando con la sensación muy humana y válida de que lo único de lo cual uno está seguro es que no fue criado donde debía, que sus padres tenían nostalgia de un país que no conocían realmente, y que todo simplemente sucedió y no puede hacer nada al respecto, menos aún buscar alguna razón o explicación para todo. Y creo, que mientras la misión del documental era una reflexión que finalmente no llegaría a una conclusión fija, la audiencia se siente de alguna manera traicionada o desilusionada, pues se ha dedicado a prestar atención a todos los materiales puestos en escena a lo largo del innovativo y creativo montaje de atracciones que se ha llevado a cabo, pero el hecho que finalmente ninguna ideología salga a relucir, da algo de lata.
La película nos muestra imágenes familiares e imágenes nuevas puestas en un contexto lo suficientemente familiar como para que ninguna de ellas quede al azar o como un capricho de los montajistas. La narración es amena, aunque cae en ciertas ocasiones en cierta repetición y establecimiento de cosas aparentemente obvias. Sin embargo, creo que es necesario aplaudir la calidad del montaje y del discurso puesto, aunque no sea el perfecto, y creo que es necesario que sea vista por más gente. Yo la fui a ver y estaba completamente solo en la sala, para que vean la crisis del buen y más complejo cine chileno. Para algunos el tema es agua pasada, para mí no, y aunque no logró emocionarme, sí logré conectarme y me gustó harto. Vaya a verla antes de que salga, me lo agradecerá.

8/10