domingo, 22 de noviembre de 2009

Dos Historias de Amor Inmortales



28. Sin Aliento (À bout de souffle) (1960) c/ ¿Quién quiere ser millonario? (Slumdog Millionaire) (2008)
Hay aquí dos películas muy distintas, una es una deconstrucción del lenguaje fílmico en sí, mientras la otra es una deconstrucción del cine indio de Bollywood. Bueno, ambas cumplen al ser deconstrucciones y ser muy disruptivas con respecto al estado del cine en su momento específico. Ambas películas, curiosamente, han sido criticadas por el selecto grupo que tanto odio de los críticos oficiales (de esos que son scholars, me refiero), calificándolas de poco importantes, simples, no disruptivas, copias, no interesantes, cuando son exactamente lo contrario. Mientras Sin Aliento era una película que era considerada sólo por su técnica y no su historia, a mí me cautivó por las dos cosas. Por su parte, Slumdog Millionaire era considerado un mal pastiche de películas indias, cuando yo creo que no necesito ver ninguna película india más después de esta (igual tendré que, pero ahorita no tengo ganas), además de ser la película en muchos años con la cual coincido con el Oscar de la Academia después de tantos años (desde el Señor de los Anillos, creo).
Primero tenemos Sin Aliento, la primera película del viejito maestro Jean-Luc Godard, que también ha sido malignado últimamente por estos tipejos que se creen mucho. Es la historia de un criminal (Belmondo) que busca a la americana (Seberg) que vende el New York Herald Tribune en las calles de París. La película pasa una media hora o más en una habitación de hotel, donde estos dos personajes se conocen, fuman, hablan, se acusan mutuamente, etcétera. Toda la película tiene un elemento que era nuevo hasta entonces: el jump-cut, popularizado por MTV, donde se corta un trozo de film, por ejemplo si una persona camina del punto A al B, sólo vemos cuando parte y cuando llega, pero la cámara no se ha movido. Esto no fue algo artístico per se, sino que se hizo para cortar la película que duraba dos horas y no tenían el dinero suficiente para distribuir tantas copias de una película tan larga, así que para no cortar la narrativa se cortaban los movimientos (conducciones, subidas, bajadas, caminatas), pero todo esto se detiene en la mitad de la película, cuando hablan en el departamento, pues es importante escuchar lo que nos dicen.
Luego tenemos una historia del destino, de las oportunidades y de un amor que cruza el tiempo. Slumdog Millionaire es la obra maestra de Danny Boyle, tanto visual como en historia, ha realizado la película bollywood definitiva de todos los tiempos, en el sentido de que pueda ser apreciada, querida y entendida por las audiencias occidentales. La historia de Jamal y Latika (ni siquiera tuve que buscar sus nombres, es como si los tuviera grabados en la mente) es una de un amor que va más allá de lo corporal, es algo de la mente y el corazón, algo casi del alma. La forma en que vemos cómo resuelve las preguntas del programa Quién quiere ser millonario es inteligente a la vez que mágica, es un mito, una leyenda, una fábula, algo que viene de los más antiguos libros de la literatura mundial, el pobre que puede conquistar a la princesa a lo largo del tiempo. La música, los lugares y las recompensas, así como los personajes lo vuelven un clásico instantáneo, una película para ver y atesorar en un futuro lejano o cercano.
Sin Aliento (1960) - uno de los mejores trailers de la historia, copiado en un comercial de almacenes paris

¿Quién quiere ser millonario? (2008)