domingo, 20 de diciembre de 2009

Vidas Observadas




24. El Show de Truman (The Truman Show) (1998) c/ Y Uno Y Dos (Yi yi) (2000) c/ After Life (Wandâfuru raifu) (1998)
Nuestras vidas están bajo la constante vigilancia de otras personas, viendo cómo nos comportamos, qué hacemos, cómo hablamos, qué vemos, escuchamos... toda la gente parece estar interesada en qué hacen los demás a cada momento, y no es por un interés limpio de solidaridad, sino de comparación. Esto se puede notar cada vez más claramente hoy en día con la tecnología de Internet que me permite darles mi opinión sobre series, videojuegos, libros, películas, comics, etcétera... pero qué es lo que busco con ésto, no es que me digan: oh, wena xd, sino que todos esperamos una especie de reacción que inicie una especie de debate: qué te parece esta comparación, por qué está esto aquí, no nombraste esto, no me gustó, debería estar más arriba, más puntuación, me dio curiosidad por que... Es un afán de comparar el gusto ajeno con el gusto propio, defender el propio y aplastar el del prójimo. Se puede ver también en Twitter, donde la gente escribe las cotidianidades del día a día, logrando que la gente se interese... pero eso no es más que una ilusión, pues no está realmente interesado en cuánta ropa compraste, si lograste bañar al perro o si te resultó o no esa noche, lo que le interesa es comparar lo que hace en ese momento una persona que conoces (o no) con lo que tú estás haciendo en ese momento, realizar alguna crítica por pensamientos extremistas, lograr sacudir ese pequeño mundo y tratar de controlarlo, cómo no evitarlo cuando la gente pide sugerencias, es horrible. Otro evento más es Facebook, donde conoces qué sucede con esas personas que dejaste de ver hace ya tantos años, o que estabas viendo ayer, la página se ha convertido en nuestro ayuda memorias, nuestra manera de saludar sin saludar, de sentir envidia, risa, criticar uniones a grupos o sacar ideas para unirse uno también, pero ese conocimiento del otro no es real, cuántas veces nos hemos enterado de algo que sucede con algunos de nuestros compañeros o amigos porque lo vemos en facebook, pues cuando eso ocurre no tenemos más consuelo que realizar todo lo que podamos sin salirnos de nuestra confortable silla frente a la pantalla, para luego olvidarlo y pasar al siguiente momento.
Ahora, por qué nombro todo esto de las vidas observadas, cuando debería estar hablando de tres grandes obras maestras. Bueno, es por que de una manera u otra, estas tres películas se dedican a observar la vida con un propósito u otro. En Truman, la vida del personaje principal es observada por cámaras escondidas en un mundo-ciudad-estudio completamente controlado hasta en el más mínimo aspecto, prediciendo la explosión de los reality show que vendría en los 2000s. Pasando al 2000, tenemos Yi yi, que trata sobre todo... y bueno, eso sería, las vidas normales de una familia de Taiwan son observadas con sorpresa y asombro por parte de nosotros mismos, a la vez que nos sentimos inmersos en una totalidad que sólo ha sido superada por Magnolia, pero igualmente consigue realizar una teorización sobre la observación, las imágenes, la fotografía y el cine. Finalmente tenemos After Life, que es sobre un grupo de personas que recibe personas que han muerto y, en una semana, deben elegir un recuerdo de su vida con el cual deberán pasar la eternidad, recreado por ellos mismos, aquí mostramos tanto que nuestra vida es observada por personas que hay más allá de nuestra propia vida (por las constancias en video) y cómo se reproducen y recrean esas vidas, reuniendo los conceptos de las dos películas anteriores, viendo cómo personas comunes y corrientes usan micrófonos, cámaras, efectos especiales, elementos que deben reciclar, pues deben usar lo que tienen a mano. Ver las tres debe ser una forma de abrir ojos a la observación real de la vida del ser humano y sobre lo que es observar en sí.
El Show de Truman (1998)

Y Uno y Dos (2000)

After Life (1998)