miércoles, 12 de mayo de 2010

Recordando A.I.

Ambición, por Jaime Grijalba.
Más conocida como la película con el niño de Sexto Sentido y que supuestamente era el último trabajo de Stanley Kubrick, pero murió antes de realizarlo, y que fue completado por Steven Spielberg. Me sorprendió mucho ver esta película en muchas listas de "lo mejor de la década", siendo que mis recuerdos sobre la crítica no eran muy positivos, de todo el trabajo de Spielberg de los 2000s me quedo con Indiana Jones 4 y Atrápame si Puedes, dos obras cercanas a la maestría entretenida. Incluso en el ámbito de la ciencia ficción tiene un trabajo mucho más memorable como es el de Minority Report, fue una década muy buena para él, pero de "lo mejor de la década"... ni de lejos.
La película trata sobre esta familia que tiene un hijo, pero está en coma, por lo que el padre decide comprar un robot androide de repuesto para que la madre lo trate como un hijo, sacando de sí su aspecto maternal. Es bastante tétrico pensar en la mente de estas dos personas, sabemos que estamos en el futuro, pero igualmente los sentimientos son cosas existentes. Afortunadamente el tema es tocado, la madre es resistente ante la idea de tener un "hijo de repuesto", llegando a odiar a este pequeño y adorable androide; lo mismo el padre, que llega un momento, cuando la madre ha superado ya la barrera de la resistencia y ha caído en el "amor" hacia el ser, cree que esto puede ser peligroso, llegando a culparse por llevarlo a casa en primer lugar, asegurando que no es más que un objeto y no deberían acostumbrarse mucho a él, menos llegar a involucrarse sentimentalmente.
El problema de Inteligencia Artificial en sí es que tiene demasiados giros, el primero siendo el repentino despertar del hijo verdadero, provocando una serie de rivalidades tanto físicas como sentimentales, tanto entre la madre y sus "hijos", y entre los "hermanos". Pero, siendo muy honestos, ¿vamos a querer que el androide sea el que gane el afecto de la madre? Es obvio que es él quien debe irse cuando los problemas son demasiados entre el hijo y el robot. Tanto la fotografía, como la filmación y edición de la escena en que dejan al hijo sustito en el bosque junto a su oso de peluche animatronics (el mejor personaje de la película) son perfectas, pero es obvio que está hecha para que sintamos pena por una cosa con apariencia humana, pero que realmente no lo es, a mí no me provocó nada, era lo que debía hacerse.
Hay muchas citas a lo largo de la película a casi todo el cine de ciencia ficción de toda la historia, tanto en las ciudades (Metrópolis) y ciertos diseños de androides (Terminator 2), pero la más clara de todas es una referencia literaria: "Pinocho". Mientras que en la misma película aparece la historia, contada por la madre, al mismo tiempo después hacen aparición escenas que son citas claras a acontecimientos del cuento, como es el carnaval del cuento que aquí se traslada a una ciudad del placer (Rouge City), así mismo como la ballena es reemplazada por un artilugio de navegación submarina; qué decir de la Hada Azul, qué más directo. Se puede decir que es una versión renovada de la historia del objeto que vive y quiere ser un niño de verdad.
Pero mientras que lo de las citas está bien, sobre todo si son veladas e implican un homenaje, el problema de este "Pinocho" moderno es que ambiciona mucho, y creo que con lo que he escrito he podido demostrarlo de alguna forma. Primero quiere hablar de una tecnología magnífica como es la de estos robots con capacidad de amar, luego quiere hablar sobre la complejidad de los sentimientos humanos, después quiere hacernos sentir pena por este cyborg, luego nos introduce una sociedad de robots rebeldes, quiere ser el último proyecto de Kubrick teniendo tomas "tipo" y una cierta atmósfera casi kubrickiana, si se puede llamar de alguna manera, quiere tener un mensaje contra la frivolidad (el personaje del Gigolo robot es detestable para mí), a la vez que quiere ser una nueva perspectiva sobre el cuento de Pinocho, quiere tener un mensaje ecológico sobre el futuro de la humanidad, además de una moral incorregible acerca del amor y la vida y la muerte. Yo no estoy en contra de las ambiciones, pero me gustaría que una película al menos cumpliera la mitad de ellas, o las desarrolle mejor.
No lo pudo haber dicho mejor Doug Walker cuando hizo su versión de esta película en 5 segundos, la película no termina nunca, tiene como 163.259 finales, es realmente desesperante pensar en cómo por el hecho de querer tocar tantos temas, termina uno y la película parece terminar... pero no, sigue con un nuevo tema que acaba de descubrir. Esto no quiere decir que la película sea mala, ojo.
Hay muchas cosas buenas en esta obra de Spielberg, y una son los efectos especiales, realmente coloridos y muy avanzados, me acuerdo que esos cyborgs se veían muy impresionantes en la época en que los vi. Otra cosa es la actuación de Haley Joel Osment como el robot que puede amar y quiere ser humano, es simplemente de lo mejorcito de la película. Eso es lo que salva a la película de ser un completo desastre, eso y el hecho de que me entretuvo y tuvo que pasar mucho tiempo (9 años) para darme cuenta de todas las fallas que tenía esta película. Visualmente también es una delicia, pero esto viene de una maniobra de hacer todo al "estilo kubrick", pero se agradece pese a todo, los colores son muertos cuando deben serlo y son vivos en las partes lujuriosas (jujui), todo bien en ese departamento, así mismo con la banda sonora de John Williams, que nunca falla (pronto haré un post de este personaje).
Sumando y restando, lo que le queda a uno después de terminar la película es pura ambición y poca ejecución, pero la cantidad de cosas que hay tras esta ambición es tan interesante que la salva de ser odiada por mi, sino mas bien una película que hay que ver... una sola vez.
Le pongo un 7.5, es decir, un 8.
Este post va para las 1001 películas, el blog en el que participo.