domingo, 9 de septiembre de 2012

100 Días de Terror - Nº 48: Le frisson des vampires (1971)

Discurso hablado y visual, por Jaime Grijalba.
Hay un cierto terreno que queda violado en tu cerebro cuando eres testigo de tu primera película (largometraje) del recientemente fallecido genio francés Jean Rollin. Monotemático como pocos directores, todas sus cintas de terror recurrían al mismo "género" del terror de vampiros, y en específico a las vampiros lesbianas, pero siempre con distintos grados de extrañeza, actores, elementos de discusión, ilusiones visuales, lo cual lo termina catalogando en el mismo nivel de directores como Yasujiro Ozu, que se dedicaron toda su vida a contar la misma historia una y otra y otra vez, perfeccionando, haciendo pequeñas variaciones, cambiando actores aquí y allá, experimentando con el modo de mover la cámara (o no moverla), en ese sentido me resulta bastante fácil y no me produce nada de remordimiento comparar a los dos y, quizás en algún futuro, cuando me sienta lo suficiente perito en los filmes de ambos directores, ponerlos al mismo nivel en el panteón cinematográfico: un director muy valorado (tal vez un pelín sobrevalorado, pero no mucho) y otro que ha sido subvalorado prácticamente hasta su muerte.
En esta ocasión, el filme de Jean Rollin que nos convoca es la locura conocida como The Shiver of the Vampires, que transcurre en un viejo castillo en un pequeño pueblo francés, donde viven dos hermanos que han sido convertidos recientemente a vampiros por la amante de ambos, y le han dado la misión a sus dos sirvientas de matarlos a la primera oportunidad que tengan, antes de que despierte la amante de ellos y logre controlarlas. Obviamente fallan, justo cuando en eso llega la prima de estos dos hermanos, la cual se ha casado recientemente y viene vestida de novia a visitarlos y pasar un tiempo antes de partir a Italia en su luna de miel. Claramente no esperan que toda la gente del pueblo les diga que sus primos están muertos, y que lo único que encontrarán serán a las sirvientas que dejaron, pero cuando llegan al castillo se encuentran exactamente con eso.
Con el tiempo vamos entrando en un territorio de escenas, secuencias e imágenes bizarras, extrañas y surrealistas. Quizás la más importante sea el inicio de la extrañeza para nuestros personajes principales, cuando la protagonista, tratando de dormir, mira el reloj de abuelo que tiene y al dar las doce de la noche, este se abre para dar a conocer que dentro dormía una mujer vampiro que seduce y luego se lleva a nuestra protagonista. Luego finalmente aparecen nuevamente los dos hermanos para decir que los rumores acerca de su muerte han sido gravemente exagerados, y es aquí donde los elementos más interesantes de la película son puestos en escena por Jean Rollin, donde deja que estos dos personajes se explayen más de lo debido a lo largo de todas sus escenas sobre-explicando su ausencia de una manera visual diferente cada vez. Lo más interesante es cómo nunca son interrupidos mientras hacen largas diatribas acerca de cómo investigaron los orígenes de su familia, o su carrera como cazadores de vampiros.
Hay elementos divertidos, hay elementos sexuales en juego, hay elementos visuales impresionantes, con grandes usos de luces de colores y un cuidadoso "pintado" de escena con la luz, mostrando y haciendo énfasis en los colores más exquisitos del medio fílmico (rojo, verde, púrpura) en los cuerpos y los lugares que llenan los mismos. Puede tener un final algo flojo, pero la experiencia es sencillamente inolvidable, como tu primera película de Jean Rollin, creo que es una buena experiencia, te da lo que esperas y un poco más de lo que querías, pero eso es tal vez justo lo que te va a hacer seguir buscando.
8/10