martes, 11 de septiembre de 2012

100 Días de Terror - Nº 50: E tu vivrai nel terrore - L'aldilà (1981)

Cine, por Jaime Grijalba.
Hay algo eminentemente cinematográfico en la forma en que se cuenta visualmente la historia presente en The Beyond, y esto se puede dar en cada paso, cada escena y cada elemento puesto en juego en esta casi obra maestra del horror italoamericano dirigido por Lucio Fulci, alguien que sabía perfectamente las implicaciones filosóficas y fisiológicas que tenía el acto de ver el cine, y es entonces, en el ver, donde hace el juego más importante con la trama, el horror y la atmósfera que rodea a los personajes principales. Eso aparte de ser una de las películas de terror más visualmente importantes en la historia, pese a su fama de cinta de horror de clase B italiano, pese a ser considerada una mala película por muchas personas por mucho tiempo, es ahora, con el renacimiento de la admiración por Mario Bava y las nuevas generaciones de críticos que empezaron a encontrar un valor más allá que el de producir terror en la obra de los artistas italianos, norteamericanos, franceses, entre muchos otros que se dedicaron al cine de bajo presupuesto de género.
Partiendo por las primeras escenas, reminiscentes del cine mudo y en blanco y negro, nos muestra una escena en sepia de un hombre pintando un cuadro mostrándonos cómo es el más allá y, de alguna manera, abriendo una de las puertas del infierno que lleva a ese lugar. Somos mudos testigos del asesinato por parte de una muchedumbre iracunda, filmada correctamente, con mucho melodrama, sangre, audios increíblemente explotados de los gritos del asesinado (lo cual le da un tono importante a la hora de tener silencio presidiendo y primordialmente porque no dice nada más, misterioso) y marcas de edad en el filme, poniéndonos en la época antigua en la cual transcurre este flashback. Aquí funciona, al contrario de lo que ocurría en "The Evictors" (1979), donde simplemente se cambiaba el color por el blanco y negro, con un decoloramiento feo y poco elegante, siendo filmado con la misma horripilancia con la que fue grabada el resto de la película. Aquí hay un sepia exagerado, casi un rojo absoluto en ciertas partes, con una elegancia de cine mudo que pocos han podido imitar, una sangre fría que es elegante y sangrienta.
La cinta empieza y nos transporta al "presente", loa años 80 en Louisiana, donde nos empiezan a contar la historia de una mujer que ha heredado un hotel, el hotel donde fueron a buscar a este artista para matarlo esta furibunda multitud. Inmediatamente y sin esperar mucho tiempo nos encontramos con los primeros momentos extraños y llenos de horror. Un hombre parece ver a una mujer demacrada y muerta en la ventana donde está trabajando sobre un cadalso, el shock lo hace caer al suelo (cabeza primero) rompiéndosela y sangrando profusamente, gritando incoherencias acerca de un ser sin ojos. Luego de eso, se nos presenta el personaje de una mujer ciega que parece saber mucho más de lo que dice y que parece tener una conexión mayor con lo que subyace bajo el hotel. Es interesante el concepto de la mujer ciega como la mujer con conocimientos, o de la posibilidad de que no estuviera realmente ciega.
A través de la visión es la primera forma por la cual entran las películas a nuestra mente, y es quizás el elemento más explotado de los filmes de Lucio Fulci, la visualidad extraordinaria, los encuadres, los movimientos de cámara, el color, la iluminación. Es por eso que resulta curiosa la obsesión con esta mujer, siempre hermosamente encuadrada, peinada y rodeada de una belleza cinematográfica que ningún otro personaje puede disfrutar en toda la película, pero que resulta ser ciega, estando imposibilitada de disfrutar lo que la rodea. De alguna manera se aplica a las reacciones que recibiría la película, pues es una película bellísima, pero tal vez no muchos sean lo suficientemente inteligentes como para verlo, es por eso que la mujer ciega, de alguna manera, se cree inteligente, como lo hacen los críticos ciegos, cree tener un entendimiento que no le sirve para nada, pues termina devorada por las fauces de su propio perro guía, es decir, matado por su propia inhabilidad de captar la belleza.
Esta instancia se vuelve a repetir al final de la película, cuando entramos al Otro Lado de la vida y nuestros personajes empiezan a asimilarse como la mujer ciega, es decir, al adquirir un conocimiento de lo que es lo otro, se vuelven ciegos y no pueden ver más que el dolor que implica todo el asunto. Hay que destacar que la cinta cuenta con numerosos elementos e instancias de asesinatos donde la parte más dañada es el rostro y principalmente los ojos (o un ojo), lo cual vuelve a reforzar su discurso acerca de cómo las imágenes fuertemente estéticas tienen que ser vistas con el corazón y no con el ojo clínico del conocimiento, pues de alguna forma, todos estos personajes resultan curiosos por ese elemento que se encuentra más allá de nosotros y que no debería ser de nuestra incumbencia (al menos no aún) y por ende son castigados. Tal vez esa instancia de la curiosidad/castigo resulte conservadora en términos políticos, pero creo que esta película tiene que verse como un tratado estético sobre el arte pero desde el punto de vista del sentimiento, es decir, del "arte como experiencia sensorial".
Ah y luego salen los zombies.
9/10