viernes, 21 de septiembre de 2012

100 Días de Terror - Nº 60: Resident Evil (2002)

Ciego, por Jaime Grijalba.
Finalmente llegamos al inicio. Extraña frase, ¿no lo creen? Pero es cierta, a lo largo de los últimos cinco días hemos revisado todas las películas de esta franquicia que tuvo un humilde inicio bajo la dirección de Paul W.S. Anderson y que entró a nuestras salas de cine bajo la apariencia de "otra adaptación cinematográfica de un videojuego de Hollywood", debido principalmente a la historia cinematográfica del director y su mirada sobre este sub-género (fue el responsable de esa horrible película conocida como "Mortal Kombat" (1995) y sigue siendo uno de los peores ejemplos de cómo el ser demasiado leal a una franquicia puede destruirla más que agraciarla), así que no muchos pensaron mucho acerca de la película. La cosa es que la gente fue en masas, la película fue un éxito y sigue siendo la razón por la cual siguen saliendo secuelas cada cierto tiempo, buscando atraer más público para seguir alimentando esta fábrica de salchichas. Algunos críticos la pusieron entre las películas más malas del año, mientras que otros ni siquiera se dignaron a verla, pero a quién le importa, a nadie, vayamos adelante y veamos qué es lo que llevó a esta cinta a volverse tan popular.
Y es aquí donde me quedo sin palabras, principalmente porque no sé qué fue lo que la gente vio en esta cinta como para volverla el éxito de taquilla en que se convirtió, mientras que otras franquicias palidecieron en el intento. Obvio que Resident Evil es mucho más conocido que Final Fantasy, pero eso sigue sin explicar secuelas y secuelas que siguen ganando dinero en todo el mundo. Quiero tratar de entender que se trata por los actores y protagonistas, y creo que puedo llegar a tener razón al razonar de esa manera. Mila Jovovich y Michelle Rodriguez son, y de eso no hay duda, bellas mujeres, y debe haber un grupo de personas para las cuales verlas empuñando armas de fuego y sudando, siendo tomadas y desgarradas por zombies debe exitarles, pero a mí no. Aparte, la película cuenta con las peores escenas de semi-desnudo y sexo simulado en la historia del cine de terror y resulta todo tan extraño en toda la extensión, y la tensión sexual presente entre los personajes es pobre y prácticamente nula en cuanto a la narrativa, que parece como si hubiera sido escrita por un adolescente con graves problemas para concentrarse más de cinco minutos en una sola cosa.
Lo otro que hace que esta sea una mala película es su completa separación de la serie de videojuegos de Capcom, salvo por la presencia de Umbrella, el logo y algunos monstruos (principalmente los lickers), porque el resto de los personajes son creaciones absolutas, lo mismo ocurre con respecto a las situaciones que ocurren, y ninguna clave visual recuerda siquiera momentáneamente a algún juego de esta prolífica y siempre satisfactoria serie de videojuegos. Aparte de eso, la película tiene una visualidad interesante, pero no bella y mucho menos grandiosa, es como una película de serie B que a veces te sorprende con uno que otro plano interesante. Lo peor es que su mejor secuencia, con los lasers, es jocosa hasta no poder y completamente ilógica, una cinta que no se merece las buenas críticas que ha recibido en retrospectiva. Lo único que puedo decir es que Paul W.S. Anderson por mucho que lo vistan de seda, sigue siendo un malísimo director de cine.
5/10