martes, 18 de septiembre de 2012

100 Días de Terror - Nº 57: Resident Evil: Afterlife (2010)

Vuelta y Vuelta y Vuelta, por Jaime Grijalba.
Esta cuarta parte de la saga de películas basadas en la franquicia (o tal vez serie, pero quién sabe a estas alturas) de videojuegos de Capcom viene a ser una vuelta a un estilo y a una persona del pasado, hablo de que es la segunda película que dirige Paul W.S. Anderson en la saga desde su inicio (él sólo habría pasado esa prueba de ser el mandamás en la primera, haciendo de productor y guionista de la segunda y tercera parte), y de alguna manera, se nota que su mano está presente, pues volvemos a centrarnos en la figura fetichista de Milla Jovovich centralizada en todo sentido. Realizada poco después del nacimiento de la hija de Anderson y Jovovich (sí, están casados, jajaja), esta película parte y se sostiene a lo largo de todo este tiempo como una oda al cuerpo dañado y maltratado de Jovovich después del parto, pero a la vez endiosándolo de una manera increíble en cada fotograma, escena y diálogo que tenemos disponibles a nuestro haber. Project Alice es el mejor ser humano de la historia, pese a estar en su peor condición desde el inicio de la saga, aún así resulta ser la mujer más ingeniosa de la historia, la más inteligente y la más poderosa, y ese endiosamiento de alguna manera se mantiene en la secuela "Resident Evil: Retribution" (2012), y toda acción posible de querer vulnerarla, fracasa de manera rápida gracias a dos cortes de edición rápidos con el fin de mantenernos a Jovovich y su ávatar mesiánico/erotizado/esponsado Project Alice, lejos de la falla o el error.
La historia empieza con la muestra más clara de la perfección absoluta arrojada al personaje interpretado por Milla, acompañada por cientos de clones de ella misma, igual de hábiles e increíblemente hábiles como ella. La cuestión es que cuando finaliza la secuencia, donde finalmente mueren todos los clones de ella, o eso creemos, en una explosión, yo no me siento tan seguro de que la Alice que tenemos al final sea la Alice que teníamos al final de la tercera entrega y la cual planeó este ataque masivo a la empresa Umbrella, pero finalmente tenemos que creer que es ella, principalmente por la memoria emotiva que hay en el personaje y que claramente no puede ser replicada (hay varios momentos en esta cinta en las que recuerda a las otras películas, principalmente personajes de entregas anteriores y que realizan en ella una respuesta emocional, sobre todo con los nuevos personajes que viene a conocer y que le recuerdan a los arquetipos que ha conocido a lo largo de ya tres cintas anteriores. En ese sentido podría llegar a ser interesante el hecho de ver personajes que recuerdan a acciones de otros personajes de cintas anteriores, pero también puede ser achacado a un guión flojo y poco imaginativo que no puede pensar en otros personajes tipos presentes en una producción de zombies.
La película sigue su curso con Alice y su búsqueda de venganza contra Wesker, que sería el culpable tras todo el asunto de Umbrella Corp., en eso se encuentra con un edificio rodeado de zombies, irónicamente el más seguro de toda la ciudad: la cárcel, donde aterriza su avión Jovovich en búsqueda de más sobrevivientes, a los cuales quiere proteger a toda costa y salvar, principalmente llevándolos a un barco que lanza constantemente una señal que dice que ellos están seguros y que pueden tener sobrevivientes a bordo. La película se trata de un constante contra-reloj inexistente en el cual existe la posibilidad de que entren los zombies a acabar con todos y la otra de que uno de los sobrevivientes pierda toda esperanza de sobrevivir y quiera arrancarse con los tarros y toda la conserva dentro. La película falla al no darnos un sustento real para todo lo que sucede en términos de acción y reacción a medida que nos acercamos al final, resulta una película corta, pero no por lo entretenida, sino por su falta de sustancia mayor, se siente como volver al principio, con una Alice que ha perdido sus poderes, pero que sigue siendo igual de increible que antes, traicionando la idea constantemente de una Alice vulnerable.
Nuevamente la película cuenta con imágenes elocuentes, encuadres... decentes, colores bonitos e imágenes que no salen de tu cabeza fácilmente, pero al final de todo nada sorprende, se siente muchas veces como algo "limpio", desprovisto de pasión, todo muy calculado y manejado, repleto de efectos especiales que no vienen a llenar el vacío claro que hay en la trama.
6/10