lunes, 10 de septiembre de 2012

100 Días de Terror - Nº 49: Gojira no gyakushû (1955)

El Regreso más Esperado y más Desaprovechado de la historia, por Jaime Grijalba.

Seguir "Gojira" (1954) no era un deber, pero dada la popularidad de la película original, la continuación no pudo hacerse esperar, e increíblemente, esta película (Godzilla Raids Again) indica una unicidad dentro de su propia existencia que la hace lo suficientemente interesante como para mirarla con cierto análisis exhaustivo. Por ejemplo, tenemos que esta es la única secuela de la cinta original que sería grabada en blanco y negro completamente, de ahora en adelante, todas las películas de la serie de Godzilla serían filmadas en color (y vaya en qué colores) por toda la eternidad. También tenemos que es la primera vez que Godzilla se enfrenta a otro monstruo en vez de enfrentarse contra la ciudad de los humanos, algo que se repetiría a lo largo de los próximos años, formando parte de la columna vertebral de la serie, transformándose en una serie de 'Godzilla versus ALGO' , lo cual funciona porque es precisamente eso lo que estamos buscando, monstruos gigantes luchando entre sí. También tenemos otro elemento que se repetiría mucho más adelante en la serie, que es el asunto de olvidarse completamente de lo que pasó en la película anterior. En este caso, tenemos que la cinta anterior termina con Godzilla desintegrado por la bomba de oxígeno (uno de los finales más increíbles y tristes de la ciencia ficción de los años 50) pero ahora se ve que Godzilla aparece nuevamente desde el océano (avistado por unos pilotos de avión que serán nuestros desagradables protagonistas) sin ninguna mención directa a todo el asunto, incluso habiendo actores que se repiten en ambas películas, pero que hacen papeles completamente opuestos. El monstruo contra el cual se lucha es Anguirus, y creo que aquí viene la mayor falta de la película: las peleas se ven completamente ridículas, aceleradas para dar la ilusión completamente opuesta a la que le daba el lento avanzar de Godzilla por las ciudades de Tokyo (en esta ocasión, Osaka), se ve mal y no sé a quién se le ocurrió esto. Lo peor, pese a las batallas aceleradas y una de las peores tomas de Godzilla de la historia, la película se sostiene gracias a la presencia del monstruo destruyendo la ciudad (y la primera vez que destruiría la mítica pagoda) y un romance entre los protagonistas humanos, que no resulta sobrante, aunque sí vuelve la película un poco lenta. Sacando toda la seriedad e increíble atmósfera de la original, esta película apenas resulta entretenida dentro del canon fílmico de Godzilla, pero menos mal que todo se arregló pronto.
7/10