sábado, 13 de octubre de 2012

#13 - The Stuff (1985) (Nº 82)

Otro día más y la locura que nos rodea aumenta, las películas se vuelven más demenciales a medida que los años 80 y 30 avanzan, como lo hemos estado haciendo por estos días, y debo decir que esta película me tiene completamente intrigado. Entregada a nosotros por la Cinemassacre's Monster Madness, tenemos esta ochentera película que critica en este video, que mientras ustedes ven, yo veré la película y les contaré cómo me fue con todo el asunto.

Tenemos entre manos una cinta demasiado interesante en muchos términos. Primero, es una película que exhuda de toda la forma de vivir estadounidense de forma capitalista durante los años 80, sobre todo en cuanto se refiere a su manera de consumir, posicionar y vender un producto, en este caso, un misterioso helado blanco de sabor irresistible y que tendría una conciencia más allá de sí misma (comunitaria y a la vez individual) que produce, al ser consumida, un lavado de cerebro que hace que las personas quieran consumir más y después obligar a otras personas a comerlo. Es en este mundo en el cual se posiciona esta cinta de Larry Cohen (el mismo director de la anteriormente criticada "Q" (1982) y que también resultaba interesante). Ahora, ese interés se ve en la forma de construir, editar y mostrar la narrativa, haciendo historias paralelas sobre la experiencia del producto denominado "The Stuff", mostrándonos experiencias de un niño que se niega a comerlo luego de que lo vio moverse, y de un espía industrial que busca saber qué es lo que tiene el producto, a fin de poder copiarlo... demostrando, de alguna manera, una faceta típica de las cintas ochenteras por un lado, y luego, entrando a un contorno más político-económico por el otro. Todo esto cortado y haciendo las transiciones a través de comerciales que promocionan el helado mágico que te mata por dentro, esto hasta el momento en que la publicista de todo el asunto se mete con el niño y el espía para tratar de descubrir qué es lo que pasa.
Suena fascinante, y por mucho rato lo es, pero cierta flacidez y mal ritmo de montaje hace de la experiencia algo mucho más largo de lo que debería haber sido. Pese a no pasar la hora y media, la cinta se vuelve larga y tediosa desde el momento en que todo confluye y la película se trata de cómo descubren que la sustancia es alienígena, así como todo el asunto de destruir la fábrica que lo produce... luego vuelve la diversión, pero nuevamente se estanca aquí y ahí, dándonos varias oportunidades para terminar la historia, pero que no se hacen físicas. La cosa es que pese a que pasamos tanto tiempo tratando de descubrir qué es la sustancia, nosotros ya podemos adivinar que es maligna y que no es de este mundo, pero tampoco llegamos a saber mucho más, le gritamos a la pantalla para que los protagonistas dejen todo de lado y vayan directo a advertir al público. Es en esa advertencia al público cuando la moralidad del mensaje de la cinta y su metáfora/condenación al capitalismo y en especial a la comida chatarra se vuelve un tanto oscura y políticamente complicada, pero creo que el que haya ido por esa ruta es admirable en su propio mundo, aunque no sea de mi completo agrado.
Recomiendo esta película con cautela, no muchos van a soportar ver una película y en serio cuando se torna a veces mucho una comedia de situaciones sobre ellos enfrentándose a The Stuff, sobre todo en las secuencias finales. Sin embargo, si puede pasar muchas cosas por alto, puede que sea más profundo que la mayoría de lo que ha visto en esta semana.
7/10